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RECORDIS

VOLVER A PASAR POR EL CORAZÓN

La urgencia de grabar el presente sonoro

La Tierra que Suena nace de una escucha atenta al territorio. Su propósito es registrar ahora los sonidos de la isla y del archipiélago para conservarlos como memoria viva, como una herencia sensible que las generaciones futuras podrán escuchar, estudiar y sentir. Dentro de este proyecto, Recordis aparece como una idea esencial: volver a pasar por el corazón.

Recordis nombra el gesto de escuchar el presente con la conciencia de que algún día será memoria. Cada grabación de campo recoge un fragmento de vida: el viento que cruza un barranco, el mar golpeando la piedra, una campana en la distancia, los animales de una finca, una voz que cuenta lo vivido, una herramienta en uso, los pasos sobre un camino, el rumor de una plaza, una fiesta popular, el silencio de la montaña o la respiración de un pueblo al amanecer. Cada sonido queda guardado como una forma de presencia.

Volver a pasar por el corazón significa permitir que el territorio regrese a nosotros a través del oído. El sonido tiene esa capacidad antigua de despertar imágenes, emociones, recuerdos y pertenencia. Una grabación de campo conserva algo más que una señal acústica: guarda una atmósfera, una temperatura humana, una forma de vida, una relación con el paisaje y con la comunidad.

La Tierra que Suena se entiende como una cápsula de tiempo. Dentro de cien años, alguien podrá acceder a estos registros y escuchar cómo sonaba Canarias en este momento histórico. Podrá viajar hacia nuestro presente a través de los sonidos y comprender cómo se vivía, cómo se trabajaba, cómo se celebraba, cómo se hablaba, cómo se caminaba, cómo se compartían los espacios comunes y cómo el paisaje formaba parte de la identidad cotidiana.

El valor de esta grabación de campo reside en su capacidad para conservar lo frágil. Muchos sonidos que hoy parecen habituales acabarán transformándose con el paso del tiempo. Cambiarán los oficios, los ritmos rurales, las voces, los caminos, las formas de reunión, los ambientes naturales y los modos de habitar los pueblos. Por eso resulta necesario grabar ahora, mientras esos sonidos todavía forman parte del presente. Cada registro será una prueba de existencia, una huella audible de un tiempo concreto.

La tierra que suena convierte la escucha en un acto de cuidado. Grabar un sonido es prestarle atención, reconocer su valor y ofrecerle un lugar en la memoria colectiva. El archivo sonoro resultante permitirá que el futuro se acerque al archipiélago desde una experiencia íntima y sensorial. Quien escuche estas grabaciones podrá percibir las distancias, los materiales, los ecos, las voces, las labores, los silencios y las pequeñas señales que construyen la vida diaria.

La Tierra que Suena construirá un mapa sonoro del territorio: un mapa hecho de resonancias, pulsos, cantos, murmullos, conversaciones, ruidos de trabajo, sonidos naturales y memorias compartidas. Un archivo abierto, accesible y gratuito, capaz de unir patrimonio, investigación, educación, creación artística y transmisión comunitaria.

Este archivo nos dará la posibilidad de escuchar el presente cuando ya pertenezca al pasado. Será la tierra volviendo al corazón de quienes la habiten mañana. Será una forma de decirle al futuro: así sonábamos, así vivíamos, así latía este lugar.

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ACTIVIDADES

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PASEOS DE ESCUCHA

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Recorremos el territorio

TALLERES

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Aprendemos y creamos comunidad

ENTREVISTAS

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Conversaciones que guardan memorias

MAPA SONORO

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Construye y añade tu sonido al mapa

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